
Estas últimas semanas mi casa parece la sección de bricolaje de unos grandes almacenes. Decides un día hacer reformas y te encuentras inevitablemente confrontada a una multitud de objetos metálicos y fríos difíciles de acoplarse a un alma femenina...
Lo intento, en serio, intento entender a todas estas máquinas...Pero es imposible no hay ningún
"feeling" entre ellas y yo... Las cuido…las mimo...las insulto … Nada...
En cambio los hombres adoran el
bricolaje y es claro; en la mayoría de casos solo se trata de empotrar,
perforar , encajar…, y es tan gratificante taladrar, enroscar, martillar, clavar, limar, romper, aserrar, esmerilar, lijar, sudar y maldecir cuando una pared se resiste a la broca que la penetra...
En fin en resumen...que no congenio muy bien con todos estos artilugios…y antes de que me desmorone prefiero vivir intensas emociones con mi
¡¡¡plumero!!!!